miércoles, 8 de junio de 2011

Somalia: un país que se muere de hambre

Por: Javier Delgado

Las condiciones humanitarias de gran parte del continente africano siempre han sido calificadas como precarias. Somalia, un país del este africano, es uno de los territorios con mayores dificultades, desde el punto de vista político y humanitario. En 1960, Somalia adquiere su independencia, luego de estar durante muchos años bajo la supremacía de Inglaterra e Italia. Políticamente, el país ha tenido una historia hostil: sufrió el asesinato de su primer presidente; está dividido en dos corrientes, la del Norte (Somalilandia) y la del Sur (Puntlandia) además, padece la guerra producida por el grupo islámico Al Shabab, que ha querido quedarse con el poder absoluto de la nación.

En la actualidad, Somalia es controlada por un Gobierno de Transición Federal, integrado por Naciones Unidas, la Unión Africana, y Estados Unidos. A través de Washington, se manejan las políticas de gobierno del país. Este gobierno ha tenido que afrontar la guerra civil que, desde 1991, plantea el grupo islámico Al Shabab (aliado de Al Qaeda). Los religiosos se tomaron el país y a través de un golpe de estado y lograron llegar al poder a mediados de la década del 90, hasta cuando intervino Estados Unidos y trató de recuperar el orden nuevamente, por lo menos, en la capital Mogadiscio. Aun así, Somalia es uno de los países más corruptos del mundo y el nivel económico de las personas es muy bajo. Los datos señalan que la población vive con menos de 1 dólar por día.


Este país ha tenido que atravesar crisis humanitarias sin precedentes. Es uno de los países más afectaos por las sequías, lo que a su vez proporciona un elevado índice de malnutrición, que se revierte en mortalidad mayormente infantil. Las sequías que tiene que soportar el territorio somalí, afectan la producción agrícola, especialmente las siembras de plátano que es el producto de mayor cultivo. La imposibilidad de ingresos por esta causa y la escasez de agua genera los problemas de hambruna donde se ven involucrados millones de personas y muchos de ellos son niños que terminan padeciendo enfermedades por la malnutrición y pésimas condiciones de salubridad, lo que les provoca la muerte. Somalia es uno de los países con mayor tasa de mortalidad infantil.

Indicadores sociales y económicos fundamentales


Fuente: OCHA. Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios

En el 2008, el país vivió una escasez de alimentos que despertó las alarmas en las agencias de ayuda humanitaria. Estas ayudas son de gran apoyo, no sólo para Somalia sino para muchos países que viven situaciones de calamidad en sus pueblos. Lo aberrante de la situación, es la mafia que se produce por parte de las milicias islámicas que controlan la capital y una gran parte del territorio somalí. Estos grupos cobran impuestos a los carros de la ONU que transportan las ayudas humanitarias y los alimentos a los lugares más alejados de la capital. En ocasiones, se roban los alimentos para consumo propio o los venden para buscar recursos económicos en su beneficio. En ocasiones reclutan militantes para sus filas a cambio de alimentos y demás ayudas. Siendo menores de edad, muchos de los reclutados para las milicias ilegales.

La corrupción es otro de los problemas que más preocupa a los organismos internacionales. El grado de la situación es tanto, que hasta empleados de ONU aparecen involucrados en la malversación de los recursos que aporta el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, PMA. Esta coyuntura ha provocado que las agencias internacionales de ayuda reduzcan sus aportes a Somalia. El informe sobre la situación, hecho por la ONU, fue publicado a través de los medios internacionales. Este evento, generó una crisis que dejó en el 2009, a más de 2 millones 500 mil habitantes sin comida, sin medicamentos y en precarias condiciones de salubridad. Estados Unidos, uno de los principales aportantes, redujo y condicionó sus contribuciones. Sin embargo, las organizaciones humanitarias que trabajan en Somalia criticaron la determinación de los países que más cooperan en su labor, porque bajaron significativamente los fondos de ayuda para la nación africana.

Una de las entidades más preocupadas por la crisis de los últimos años en el país del “cuerno africano” es la UNICEF, que ha tendido que trabajar arduamente por la supervivencia de los niños, quienes son los más afectados en la crisis. La organización vacuna cada año cerca de 3 millones de niños, buscando reducir la tasa de mortalidad infantil (una de las más altas de mundo) al menos en un 15 %. En cuestión de salubridad, la Unicef ha logrado construir 600 centros más para el tratamiento de la malnutrición infantil, aunque esto ha sido insuficiente para solucionar los problemas de condición nutricional de los niños. La organización trabaja también, procurando que el Gobierno de Transición desmovilice los niños que son reclutados para la guerra, y se puedan unir a sus familias y poder buscarles una oportunidad de educación.



Un problema de los que mayormente ha padecido Somalia, es el tema de la piratería marítima que nació en los años 90, pero que en los años más recientes se ha fortalecido. Estos grupos armados, inicialmente pescadores de la zona, empezaron a secuestrar buques de banderas internacionales para apoderarse de sus contenidos, aludiendo que muchos estos ejercían la pesca en sus mares. La situación fue preocupante, puesto que, los piratas secuestraron embarcaciones con productos del Programa Mundial de Alimentos. El suceso incrementó la crisis de hambre en más de un millón de personas en el país.

A comienzos de este año, el primer ministro somalí, Mohamen Abdullahi, preocupado por la amenaza de hambruna, afirmó que más de 2 millones de habitantes podrían morir de hambre por causa de los daños sufridos en las cosechas, provocados por la sequía que tiene al país africano en estado de convulsión. Según el primer ministro, los recursos de las autoridades son insuficientes, por lo que pidió la colaboración de la comunidad internacional, con el fin de mitigar el problema de hambre que padece la población, que se ve indefensa al no recibir lluvias parlas cosechas o no tener agua potable para el consumo. Situación que se revierte en dificultades de salubridad y enfermedades diarreicas que producen la muerte de los niños más pequeños.

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